Somos un equipo pequeño de editores, ilustradores y lectores apasionados que creen en la belleza de lo cotidiano. Nuestra historia comenzó con una conversación sobre cómo recuperar la calma en medio del ruido, y hoy se traduce en una revista que celebra los gestos simples: una infusión, una caminata, una página leída en silencio. Este espacio es nuestro punto de encuentro con quienes buscan una vida más lenta y consciente.
Desde la primera edición impresa a mano hasta los encuentros presenciales, cada etapa de Joyeux Jour fue creciendo con la misma calma que predicamos en nuestras páginas.
Claudia Ortega Perez imprimió cincuenta ejemplares de una revista de doce páginas en su cocina. El tema central era la lentitud, y lo distribuyó entre amigas y librerías de barrio en San Luis. La respuesta fue tan cálida que decidió continuar.
Con la llegada de la pandemia, el equipo lanzó una carta digital con tres ideas concretas para incorporar calma al día. En tres meses superó los dos mil suscriptores, y las secciones fijas como "El momento del té" comenzaron a tomar forma.
Mario Ruiz Ruiz propuso un espacio mensual para conversar sobre los libros que recomendábamos en cada edición. El primer encuentro reunió a doce personas; hoy participan más de ochenta lectores de distintas provincias argentinas.
Organizamos una tarde de té y lectura en una casa antigua de la ciudad de San Luis. Asistieron cuarenta personas y compartimos recetas de temporada, lecturas en voz alta y una caminata al atardecer. Fue el inicio de una tradición que se repite cada estación.
Gracias al apoyo de la comunidad, la revista pasó de doce a cuarenta y ocho páginas, con ilustraciones de Patricia Ramirez Romero y fotografías de luz natural tomadas por colaboradores locales. El tema central fue la gratitud.
Joyeux Jour sigue creciendo sin perder su esencia: una publicación que invita a pausar. Hoy trabajamos en una edición especial sobre el descanso, y preparamos nuevos encuentros en Córdoba y Mendoza. La redacción sigue siendo pequeña, pero la comunidad es enorme.
Joyeux Jour nació de una convicción sencilla: la calma también se construye. Lo que comenzó como una carta semanal enviada a un puñado de amigas se convirtió en una revista que hoy acompaña a miles de lectores en Argentina. Estos son los momentos que marcaron el camino.
En 2019, Claudia Ortega Perez empezó a escribir una carta cada domingo para un grupo reducido de conocidas. El texto hablaba de pausas, de tazas de té y de la luz de la mañana. Sin buscarlo, esas cartas comenzaron a reenviarse de mano en mano.
En marzo de 2021 publicamos el primer número mensual dedicado a la lentitud. Lo armamos desde una cocina, con fotografías de luz natural y textos que no pretendían convencer a nadie. La respuesta de los lectores nos confirmó que había una necesidad real de pausa.
A fines de 2022 abrimos el club de lectura virtual. La primera convocatoria reunió a cuarenta personas que querían hablar de libros, pero también de sus propias rutinas. Hoy el club se reúne cada mes y las conversaciones suelen extenderse más allá de lo previsto.
En 2023 organizamos el primer encuentro en San Luis. Fue una tarde de té, lecturas compartidas y caminatas lentas. Desde entonces repetimos la experiencia en otras ciudades de Argentina, siempre con el mismo formato: poco ruido, buena compañía y tiempo para conversar.
En 2024 lanzamos la newsletter con tres ideas concretas para cada semana. No prometemos transformaciones ni grandes cambios. Solo ofrecemos gestos pequeños: una receta de temporada, una pregunta para hacerse al despertar, un objeto que invita a quedarse un rato más.
Hoy Joyeux Jour es un equipo de cinco personas que sigue trabajando con la misma premisa del inicio: escribir como se conversa, fotografiar como se mira por la ventana y publicar solo aquello que nos gustaría recibir. Cada número sigue siendo una invitación a pausar.
Nuestra razón de ser